lunes, 19 de octubre de 2015

Vocación funeraria

Es Alba mirada que se deja traspasar, cual ventana abierta que te permite ver hasta el último resquicio de su alma. Mirada sin estrategias ni esquinas, de un alma desnuda que ni sabe ni quiere revestir.

Transparente.

Y, aun así me sorprendo un poco cuando nos cuenta que trabaja en una funeraria. Nunca había conocido a nadie con ese trabajo, es ese un mundo que siempre me había pasado desapercibido, invisible, a groso modo sé, claro, como la sociedad en la que vivo gestiona la muerte de sus miembros, pero lo sé solo muy por encima. Esto es diferente, ella lo sabe desde dentro, es su trabajo, su medio de vida. Y, me doy cuenta al momento de lo que eso implica, tengo delante alguien que sabe aspectos de la vida que desconozco y eso me afila los dientes, despierta el hambre.
Quiero saber.

Y, lo primero que quiero saber es como es que llego a trabajar en ello, que circunstancias la condujeron hasta allí. Pero no se lo pregunto, no me atrevo. No siento que haya entre nosotras, aun, esa confianza tan necesaria para hacer esa pregunta. Temo ser mal interpretada, mal recibida.

Pero, a medida que pasa el tiempo y la conversación continua o regresa, es ella la que me acaba contando que busco ella misma trabajar en eso, que esa es su vocación ya que para enfermera no vale pues no puede evitar el miedo de estar haciendo daño. Pero los muertos ya no sienten dolor, ni pena y aun así y pese a ello el trabajo que ella hace es lo último que se puede hacer por alguien. Y, lo dice de un modo que desvela sus sentimientos, de un modo que yo al menos no sé describir. Deseo de ayudar, miedo a lastimar y deseo de que nadie se vaya sin una última y respetuosa ayuda.

Hasta ese momento yo pensaba, lo confieso ahora con cierta vergüenza, que si trabajaba en eso, a buen seguro, sería por el sueldo y no haber encontrado otra cosa más apropiada para ganarse la vida. Tenia dos motivos para ello; uno que la gente “normal” rehuye todo lo relacionado con la muerte en la vida diaria. La aceptan en el cine pero porque es cine. Fuera de eso la quieren ocultar y barrer su recuerdo para debajo de la alfombra, como si con ello la lograran realmente alejar. Y, por lo tanto, en base a pura estadística imaginaba que con Alba pasaría lo mismo. Que no podía desear un trabajo que a los demás les haría tener presente constantemente algo que prefieren ignorar. Se me paso por alto que Alba no es “normal”. La gente normal tiene sus almas revestidas de mil mentiras, no das atravesado su mirada o al menos no con facilidad; pero ella es todo lo contrario. Y, precisamente por ser como es no se le puede aplicar las leyes que rigen a los demás.

Y, en segundo lugar se me olvido, y del todo, que en cierta ocasión, vi por televisión una entrevista a un enterrador vocacional. Vocación que traslucía por todos sus poros, el buen hombre, y en cada una de sus palabras. Era un monje cristiano en no me acuerdo que cementerio, pero si el tiene vocación de enterrador, nacida de la piedad, debí desde ya entonces (y, no lo hice hasta ahora) imaginar que bien pudiera haber también un vocación como la de ella nacida de la compasión.

Sea como sea ella es feliz con su trabajo, hace lo que le gusta y encima le pagan por ello. Incluso cuando en medio de la conversación suena el teléfono del trabajo, algo, en algún sitio, ha pasado, que podía haber pasado en cualquier otro momento, pero ha pasado en ese, tiene que irse, apura el café, se despide y se va.

… La veo irse y pienso que allá a donde va va precisamente a eso, a gestionar una despedida para que tenga cualquier cosa menos color pañuelo lejano.


Preguntas incomodas pero necesarias

Recientemente en televisión dieron una cifra, imagino que correcta. Que por motivos que no vienen al caso llevara unos días preguntandome cual sería la “cifra actual” carece de importancia. Lo que importa es que en efecto hay verdades que dan asco, vergüenza y algo más y pese a ello continúan siendo verdad. 



jueves, 15 de octubre de 2015

Yo no soy gótica

Dada mi forma de vestir, siempre entendí que me tomaran por gótica, pero ser gótica me parecía una pose y siempre, además, he odiado que se me pueda encasillar; por ello siempre he negado ser una gótica.


Pero el tema volvió a surgir hace unos meses, no recuerdo exactamente como pero, fue una noche, al cerrar, cuando quedo un grupito de "íntimos" tomando la última y el resto de la clientela ya se fue.


El Ingles me escuchaba decir que no lo soy, los demás diciendo algo al respecto o nada, y fue entonces cuando nos pregunto que era ser gótico. Nadie le supo responder. Color, muerte, música fueron palabras que surgieron pero que parecían no decir nada. El negro lo puede vestir un metalero y no es gótico, Evanescence lo puse para que vieran que también le puede gustar a cualquiera (sí, esa noche a un los consideraba un grupo gótico) y hasta mi anillo, con su calavera, lo podía lucir cualquier punk o eso nos pareció.


"Pues hasta que sepamos lo que es ser gótico no podremos saber si ella lo es o no", sentencio El Ingles.


Nos había pillado a todos en un renuncio. Y, ya que ese era imposible de zanjar cambiamos de tema.


Pero me quede con la copla y comencé entonces a buscar información sobre los góticos y su mundillo.


Me fueron de especial ayuda un portal gótico que hay en castellano y en especial un blog, Madame Macabre, que más que un blog me parece que va camino de terminar siendo una enciclopedia sobre el tema.


Eso termino haciéndome sentir que en efecto era gótica. Y, por primera vez en mi vida ese sentimiento de soledad que me embarga se vio paliado. Me sentí como supongo que la gente se siente cuando se saben en familia.


Pero no duro mucho. El ver y leer más me saco de ese encantamiento.


Hay similitudes, pero demasiadas discrepancias.


Unas semanas después, en circunstancias similares a las anteriores, conté el resultado de mi investigación.


Todo el mundo lo acepto como el resultado final, todos menos mi compañera que desde el segundo día que comenzó a trabajar conmigo lleva una cruzada para intentar salvarme de mi ignorancia y hacerme entender lo que toda mujer sensata debe entender y hacer. Normalmente anda muy desencaminada, pero esta vez, bueno, puede que tenga algo de razón.


Según ella lo que sucede es que soy, tan pero que tan, rara que hasta dentro de la subcultura gótica resulto ser un caso raro.


Puede ser, pero dudo mucho que ningún gótico, de los de verdad, a poco que me conozca me confunda con una gótica.


En todo caso y resumiendo:


No soy gótica pero en el caso de que lo fuera seria una gótica, vale, pero rara.

lunes, 12 de octubre de 2015

Alba y el Ingles

Desbordaba alegría, Javier, como quien dice no paraba de dar saltitos de una esquina a otra del local. Le miro, le veo, le observo. Nada digo, pero cuando se acerca a pedir una segunda cerveza se la sirvo pero retengo la botella conmigo, lo miro y espero. La mira, me mira, comprende que algo pasa, que algo espero y me vuelve a mirar pero ya con un “!¿Qué?!” escrito en la mirada. Le contesto con un gesto, un ligero movimiento de mi cabeza, la alzo lo suficiente para señalar con el su propia persona y transmitirle la pregunta que me carcome.

Entonces se sonríe de un modo tal que hasta la propia sonrisa le oculta la cara, alarga un brazo para tomar su cerveza, con la otra mano agarra la copa y comienza a girarse para alejarse de la barra, pero a medio giro se vuelve hacia mí y me suelta un alegre y cómplice: “el viernes te la presento”.

Me basta con eso, no hace falta más. Javier tiene novia y el viernes me la presenta.

Y, llega el viernes y con el viernes Alba. Y, la gente se arremolina en torno a ella y Javier. Hasta el Ingles se acerca a conocerla y escucha como la bombardean a preguntas y como las va contestando. Hasta que, al Ingles, Javier lo presenta y es entonces ella la que comienza a preguntar, es una lluvia de preguntas, pausadas por las respuestas, como aquel otro día, que parece ya tan lejano, en el que la gente se acercaba al Ingles y comenzó preguntarle todo lo que necesitaban saber para tenerle “situado”, lo habitual en pueblos pequeños ante un forastero que no parezca estar de paso y nadie alquila una casa para todo el verano si se va ir al día siguiente.

Pero el verano ya ha pasado y el Ingles sigue aquí y van pasando los días sin que me atreva a preguntarle cuando se va. Quería pero no podía preguntar, temía la respuesta, Ingles.

Fue Alba la que se lo pregunto.

El Ingles solo había alquilado la casa para tres meses, pero ya ha firmado un nuevo contrato para todo un año. El Ingles se queda y nueva algarabía se forma en la barra cuando nos lo dice. Que ya, cuando llego, pensaba quedarse en el Mediterráneo y el Sur, pero conociendo antes el Norte. Que allí ya hay mucho jubilado ingles, pero que al final opta por Galicia. Y, una, de las habituales pero no de las intimas, le dice que sí, que hace muy bien porque como España no hay nada y todo el típico discurso publicitario y autocomplaciente que hay al respecto. El la mira pero no contesta, los , nos, mira a todos y dice que lo que es España es un lugar muy barato para una jubilado ingles y Galicia le recuerda mucho a Escocia que es de donde es él. Simplemente se ha sincerado.

Se queda en España por dinero, su poca pensión dice, en Galicia por que le resulta cómoda y con nosotros por que le hemos aceptado desde el primer día. Pero el mejor lugar del mundo y ahora se lo dice a la chica es Escocia y todos rompemos a reír. Y, la fiesta continua.


martes, 6 de octubre de 2015

Me desnudo

Me desnudo el alma, que no quiero velos que me oculten de la vida. Que la quiero besándome cada polo de la piel y calándome, ella, hasta el tuétano de mis huesos, sangre en mi sangre, viento libre en el aire mismo que me invade y llena los pulmones y con ello me sostiene.

Me quitare, pues, hoy la primera prenda...

Decía mi padre, en lo único gracioso que le escuche, en referencia al tabaco, un dicho que tomo de no se quién y era, "le perdono el mal que me hace por lo bien que me sabe". Pues, bien, voy invertir ese viejo dicho y confesar que hay algo a lo que le perdono, de buen grado, lo mal que me sabe por lo bien que me sienta.

Me refiero a la verdad.

De mis clases de filosofía en el instituto, no recuerdo ahora si fue Aristoteles u otro, pero me parece que fue él, dijo, teorizo, que los filósofos persiguen la verdad porque nada hay más hermoso que la propia verdad. De donde deduzco que ese filosofo pocas verdades podía conocer, pues es la verdad con frecuencia hermosa, sí, pero otras es fea, sucia, vil y repugnante.

¿Hace falta poner algún ejemplo? Espero que no. Todos a poco que nos pongamos a pensar en ello descubrimos en seguida mil ejemplos o más. Y, seguro que hay gente que prefiere que no le recuerde eso. Pero no es mi caso ese no querer recordar, ese no querer ver.

Amo descubrir la verdad. Todo lo miro y re-miro en busca de verdades que hasta entonces me hubieran podido pasar desapercibidas. Y, cuando me encuentro una que me repugna da igual, me la trago y la digiero, aunque sea como tragarse un sapo, vivo, entero y pataleante la acepto y me alimento de ella. Hay una buena razón para ello.

Las verdades cuando son repugnantes, feas, asquerorsas, grimosas, viles y etc son aun más importantes que las otras. O cuando menos tanto.

Son esenciales para saber lo que es realmente la vida, donde nos encontramos, que nos espera en el camino y por lo tanto esenciales para orientarnos en nuestra vida y por orientarnos me refiero a dar con las conductas más adecuadas para optimizar nuestra posibilidades de satisfacción vital.

Si delante tengo los excrementos del perro del vecino lo quiero saber cuanto antes, aunque no me va hacer gracia, para poder desviar a tiempo mis pies de ellos. Es así de simple. No los quiero pisar.

Pues igual con todo lo demás.

Mi infancia fue una lucha permanente por paliar y hasta disminuir el número de golpes que me daba la vida, y descubrí que si aceptaba la realidad, tal y como ella era, me encontraba con más capacidad en mis intentos por ponerme a salvo de todo aquello. Por eso cada verdad que descubría era para mi un tesoro, incluso las que sabían mal. Mi madre hacía y sigue haciendo lo contrario: las disimulaba, las negaba, las ocultaba y las barría para debajo de la alfombra. Yo odiaba que hiciera eso. Pero, en fin, la de mi infancia es una historia larga y que no estoy segura de querer contar. Pero sí que aunque mi madre estaba, al menos por entonces, enamorada de mi padre, a madre e hija las cosas en la vida solo comenzaron a irnos bien cuando él decidió irse con otra y hasta hoy.

Comprendo que estar enamorada es como estar ciega, una borrachera de hormonas que te impide el acceso a la realidad o al menos que en su caso era eso. Pero ojala que mi madre hubiera podido admitir lo que teníamos delante de los ojos: que no era cierto que él nos quería mucho y que el problema no era que había que comportarse bien y no calentarle el genio ni enfadarlo; que el problema en casa era él.

No, yo no quiero vivir ciega, felizmente ignorante de la vida. Quiero conocer la realidad para tratar, en ella, desde ella , de obtener la máxima satisfacción, y menor mal, posible en la vida. Es así de simple.

No sé si nací ya con esa tendencia y luego mi vida me la reforzó o si por el contrario nací sin ella pero mi vida me la despertó y luego reforzó. Me da igual como fue, aunque sospecho más bien lo primero, lo que importa es que ya no sé vivir de otro modo. Necesito la verdad y por lo tanto la busco o cuando menos estoy permanentemente abierta a ella; mal me sepa o no eso da igual.

Soy pues recolectora de verdades; gratas o no, que duelan o no, eso ya se ha dicho, “da igual”.

Lo que importa es que me alimenten.

martes, 29 de septiembre de 2015

Os lo confieso

El blog, aunque basado en hechos reales y con su mayor parte del contenido verídico, al menos la parte que importa, no es un fiel reflejo de la verdad. Al contrario, en él deformo lo que tomo prestado de la vida personal de la gente de mi entorno, de tal modo que nadie pueda identificarles salvo aquellas personas a las que ellos mismos se lo cuenten.


Por ello el blog debe ser considerado una obra de ficción literaria, que busca dar cuenta de una determinada perspectiva vital, la mía, y unas circunstancias, las mías, que en vez de optar por un formato tipo novela, que me resultaría muy aburrido, elige uno más dinámico e interactivo. Y, en el cual todo él que quiera está invitado a participar.


Es decir:


Todo es viento, es un velo, transparente pero velo, que oculta una realidad, sin él cual jamás la expondría a la luz del Sol.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Ardía Galicia

Cada vez que el verano llega es para irse, pero entre el llegar y ese irse nos trae el calor y con él calor los incendios forestales.


Uno de los habituales en la barra del bar en que trabajo, Javier, sabía que, al menos en parte, vive de eso. Es decir: es bombero, bueno bombero no.


Oficialmente son brigadas forestales, que es un nombre muy raro para llamar a un bombero. Para mí son lo que hacen, bomberos y me da igual como los llamen., Pero no puedo decir que sea bombero ya que a nivel nacional todos los bomberos tienen un convenio que les otorga unos derechos que la gente como él no posee, no se les reconoce la categoría de bomberos aunque su trabajo como viréis si es de bomberos.


El caso es...


Les vi, sentados en la barra, a él y otros dos, Javier le mostraba a uno de ellos, otro habitual, un vídeo en el móvil.
Andaban muy concentrados y por un momento se habían olvidado de las cervezas y la infusión. Sentí curiosidad, me acerque por si me decían de que iba la cosa o hasta me dejaban ver el vídeo que los absorbía.


Ese vídeo desencadeno entonces una conversación que a lo largo de la noche nos ocupo, si unimos sus fragmentos, bien, una hora u hora y media. De hecho esa fue la conversación de la noche.


Corresponde el vídeo a distintos momentos de un incendio forestal, acontecido en Rianxo, Galicia, el 08/09/2013 y que se encuentra en OSCARVIFER.COM


Impresiona sobre todo cuando el viento  ue las propias llamas provocan (en el minuto y 22 segundos, aproximadamente del video) hace que uno de los eucaliptos que están ardiendo, literalmente, vuele delante de la cámara. Personalmente lo que más me impresiono fue lo tranquilos y enteros que permanecen ante unas llamas como esas. Me dicen que de tranquilos nada, que estaban "cagandose por la pata" del miedo que sentían, pero que había que estar y por lo tanto estaban. Me dice el Ingles, a su vez, otro de los habituales, que en eso precisamente consiste el coraje, que valentía no es ausencia de miedo, si no la capacidad de estar espantado y aun así continuar haciendo lo que se debe hacer. Pues no fue lo poco más de 1000 euros al mes que les pagan, si no la convicción de que o daban apagado el fuego o aquello se convertiría en un desastre, lo que les retuvo allí.


Y, lo consiguieron.


Antes de terminada la noche, habían logrado reducir el fuego a niveles controlables y estaba ya en proceso de autoapagarse pues ya no tenia forma de seguir alimentandose.


Entonces rendidos cuatro de esos bomberos, a los que no se quiere que llame bomberos, se encontraban tendidos en el suelo, ya empezando el nuevo día, comiéndose un bocadillo y riendo a lo tonto, de pura felicidad y orgullo por el trabajo hecho y alguien se les acerco y pidió permiso para sacarles unas fotos. Se la dieron con una condición, que no se hicieran publicas, tenían miedo de que las fotos, pudieran terminar sacadas de su contexto y de ese modo dar una mala imagen, la de unos vagos que pasan de todo, comen y ríen en pleno incendio. Cuando en realidad aquellos cuatro hombres eran unos fijos discontinuos, es decir gente a la que solo contratan, por una miseria, los meses de verano y el resto del año sobrevive cada uno como puede, que con eso pan para todo el año no se tiene, y que esa noche tras mirar por donde "entrar al fuego" le entraron y jugandose la vida lo dieron controlado.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Cada persona es única

No todos los humanos somos iguales, no, ni todos los hombres son iguales, ni todas las mujeres lo somos. No todos los niños son iguales, ni todos los ancianos, ni todas las abuelas, ni todos los nietos.

No todos los negros son iguales, ni todos los cristianos lo son, ni todos los comunistas.
No todos los esquimales son iguales, ni todos los musulmanes lo son, ni todos los fascistas.
No todos los japoneses son iguales, ni todos los budistas lo son, ni todos los monárquicos.
No todos los daneses son iguales, ni todos los ateos lo son, ni todos los liberales son iguales.

Detesto los estereotipos y clichés. No somos botones que ordenar en sus correspondientes cajones. Cada persona es única e irrepetible, por ello indefinible.

Por eso no soy blanca, lo es mi piel no yo.
No soy religiosa o atea, esas son mis creencias, y las de hoy pueden no ser las de mañana.
No soy gallega, Galicia es tierra y cultura pero yo soy un ser humano, no la confundáis pues conmigo, que mucha es la leche gallega que me he bebido, os lo aseguro, pero nadie es la leche que se bebio, si a caso lo que hizo con ella, pero ni eso siquiera.
Tampoco soy española, lo es mi nacionalidad, no yo, pero solo cuando necesito pasaporte o carnet de identidad.

Nada humano me es ajeno, pero yo solo soy yo, aunque nada sin todo lo demás.
Nada sin el aire, que me mantiene en vida. Nada sin el pasado que me trajo a la vida.
Y, del mismo modo que un día nací otro moriré. Y, ya no seré más, nada salvo lo que fui. Un universo propio, diferente a todo lo demás, pero también a todo lo demás engarzado.

Por eso, por ese engarce, que no por otra cosa, soy blanca, negra y gitana que china y esquimal y pigmea nací. Y, soy republicana, comunista, demócrata, fascista, libertaria, conservadora, progresista y, para mi vergüenza, también antidemocrata. Y, es que cada universo contiene a todos los demás y mirad por donde en eso ya no soy diferente a nadie ni a nada. Que lo soy.

Y, eso me encanta.

Por eso me maravillan y enamoran las miradas que me desnudan, no las que me despelotan si no esas otras, esas que ves en ellas que al mirarte realmente te están viendo, esas miradas, las que te descubren, las que te reconocen son las que he buscado toda mi vida.

Solo para esa gente puedo ser real; solo para aquel que nos ve existimos, los demás solo ven sombras, no la persona que somos.

El hombre que yo pueda amar ha de saber desnudarme: ver lo que soy y mi engarce con la vida y el cosmos entero.


viernes, 11 de septiembre de 2015

La vida, ese misterio


Tras leer y releer mis presentaciones anteriores, descubro, con cierto, horror momentáneo, que no logre gran cosa o nada. Me leo, pero no me veo en lo que leo.

Yo no soy "eso", del mismo modo que no son los zapatos la caja que los contiene.

Pero el horror se me va cuando reflexiono y comprendo que pretendía lo imposible.

Buscaba definirme, peque de ingenua, es imposible definirse. Soy un ser humano y los seres humanos somos seres vivos y lo vivo, la vida, es siempre misterio, viento y velo.

Cuando perseguimos su secreto se nos escapa, cual agua entre los dedos. Cada vez que descorremos un velo es para ver que ocultaba otro aun más profundo e intimo, pero velo también que a buen seguro, a su vez, nos oculta otro.

Solo soy, como cualquiera, una chispa de luz en un mar de luz. Un fragmento de vida, en un espacio y un tiempo, en medio del cosmos. Una sombra danzando en la penumbra. Una mirada que a veces no ve y otras ni sabe lo que ve.
Un corazón y un latir, un ansia.

Todo es misterio. Misterio es la oscuridad y misterio es la luz. Misterio el instante y misterio el futuro, si es que llega, y misterio es el pasado que les da el ser y que no sabemos a donde se fue, si es que se fue.

Toda hoja tiene su envés, toda cara su otra cara y toda faceta otras mil. Toda luz, salvo en la nada, proyecta sombras y toda sombra es hija de esa luz y de la oscuridad. De hecho es la oscuridad la que nos permite ver la luz, ya que sin oscuridad la luz nos ciega.

Sin sombra no hay vida.

Misterio, viento, velo.


jueves, 10 de septiembre de 2015

Pequeño cuestionario

He visto que en algunos blogs, generalmente mujeres, jóvenes, contestan cuestionarios personales que al parecer les envían y circulan por Internet. Supongo que se supone que eso ayuda a conocer la personalidad de la cuestionada.


No me parece mala idea.


Pero resulta que no tengo ninguno de esos cuestionarios a mano y para colmo los que he visto me parecen más bien infantiles; por eso he decidido crear y contestar el mio propio:


- ¿Amigos o amigas?

¿Donde ves la diferencia?


- ¿Un lugar para las vacaciones?

El campo, la montaña, la playa, la ciudad, un pueblo, una autopista, la mar...


- ¿Chocolate o fresa?

Chocolate, pero nunca le digo no a unas fresas.


- ¿Un libro que te haya impresionado o influido, un libro que te repugne o detestes?

Un libro que me ha impresionado e influido: Ilusiones, de Richard Bach
Un libro que me repugna y por supuesto detesto: EL principito


- ¿Derecha o Izquierda?

No, gracias; no pertenezco a ninguna secta.


- ¿Donde te gustaría estar ahora mismo?

Entre los brazos de alguien a quien aun no conozco, entre cálidas sabanas, bajo un cielo estrellado.


- ¿Novela, poesía o ensayo?

Novela para evadirme, ensayo para aprender y poesía para crecer.


- ¿Qué temes?

Que mis esperanzas sean vanas y sacrificar en ellas el tiempo y fuerzas que necesitaria emplear para alcanzar otras, que sí son posibles, pero a las que les niego eso tiempo y fuerzas para concentrarlas en las primeras.


- ¿Una religión?

El Islam visto a través de los ojos de Rumi; el cristianismo del Sermón de la Montaña; el paganismo de Plutarco; el taoísmo.


- ¿Comó desearías morir?

Entera y consciente, con el hombre de mi vida a mi lado y un par de hijos crecidos y seguros. En paz con mi vida, en paz con mi muerte.


- ¿Qué echas de menos?

A ese hombre, todos los días, a todas horas.