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lunes, 12 de octubre de 2015

Alba y el Ingles

Desbordaba alegría, Javier, como quien dice no paraba de dar saltitos de una esquina a otra del local. Le miro, le veo, le observo. Nada digo, pero cuando se acerca a pedir una segunda cerveza se la sirvo pero retengo la botella conmigo, lo miro y espero. La mira, me mira, comprende que algo pasa, que algo espero y me vuelve a mirar pero ya con un “!¿Qué?!” escrito en la mirada. Le contesto con un gesto, un ligero movimiento de mi cabeza, la alzo lo suficiente para señalar con el su propia persona y transmitirle la pregunta que me carcome.

Entonces se sonríe de un modo tal que hasta la propia sonrisa le oculta la cara, alarga un brazo para tomar su cerveza, con la otra mano agarra la copa y comienza a girarse para alejarse de la barra, pero a medio giro se vuelve hacia mí y me suelta un alegre y cómplice: “el viernes te la presento”.

Me basta con eso, no hace falta más. Javier tiene novia y el viernes me la presenta.

Y, llega el viernes y con el viernes Alba. Y, la gente se arremolina en torno a ella y Javier. Hasta el Ingles se acerca a conocerla y escucha como la bombardean a preguntas y como las va contestando. Hasta que, al Ingles, Javier lo presenta y es entonces ella la que comienza a preguntar, es una lluvia de preguntas, pausadas por las respuestas, como aquel otro día, que parece ya tan lejano, en el que la gente se acercaba al Ingles y comenzó preguntarle todo lo que necesitaban saber para tenerle “situado”, lo habitual en pueblos pequeños ante un forastero que no parezca estar de paso y nadie alquila una casa para todo el verano si se va ir al día siguiente.

Pero el verano ya ha pasado y el Ingles sigue aquí y van pasando los días sin que me atreva a preguntarle cuando se va. Quería pero no podía preguntar, temía la respuesta, Ingles.

Fue Alba la que se lo pregunto.

El Ingles solo había alquilado la casa para tres meses, pero ya ha firmado un nuevo contrato para todo un año. El Ingles se queda y nueva algarabía se forma en la barra cuando nos lo dice. Que ya, cuando llego, pensaba quedarse en el Mediterráneo y el Sur, pero conociendo antes el Norte. Que allí ya hay mucho jubilado ingles, pero que al final opta por Galicia. Y, una, de las habituales pero no de las intimas, le dice que sí, que hace muy bien porque como España no hay nada y todo el típico discurso publicitario y autocomplaciente que hay al respecto. El la mira pero no contesta, los , nos, mira a todos y dice que lo que es España es un lugar muy barato para una jubilado ingles y Galicia le recuerda mucho a Escocia que es de donde es él. Simplemente se ha sincerado.

Se queda en España por dinero, su poca pensión dice, en Galicia por que le resulta cómoda y con nosotros por que le hemos aceptado desde el primer día. Pero el mejor lugar del mundo y ahora se lo dice a la chica es Escocia y todos rompemos a reír. Y, la fiesta continua.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Ardía Galicia

Cada vez que el verano llega es para irse, pero entre el llegar y ese irse nos trae el calor y con él calor los incendios forestales.


Uno de los habituales en la barra del bar en que trabajo, Javier, sabía que, al menos en parte, vive de eso. Es decir: es bombero, bueno bombero no.


Oficialmente son brigadas forestales, que es un nombre muy raro para llamar a un bombero. Para mí son lo que hacen, bomberos y me da igual como los llamen., Pero no puedo decir que sea bombero ya que a nivel nacional todos los bomberos tienen un convenio que les otorga unos derechos que la gente como él no posee, no se les reconoce la categoría de bomberos aunque su trabajo como viréis si es de bomberos.


El caso es...


Les vi, sentados en la barra, a él y otros dos, Javier le mostraba a uno de ellos, otro habitual, un vídeo en el móvil.
Andaban muy concentrados y por un momento se habían olvidado de las cervezas y la infusión. Sentí curiosidad, me acerque por si me decían de que iba la cosa o hasta me dejaban ver el vídeo que los absorbía.


Ese vídeo desencadeno entonces una conversación que a lo largo de la noche nos ocupo, si unimos sus fragmentos, bien, una hora u hora y media. De hecho esa fue la conversación de la noche.


Corresponde el vídeo a distintos momentos de un incendio forestal, acontecido en Rianxo, Galicia, el 08/09/2013 y que se encuentra en OSCARVIFER.COM


Impresiona sobre todo cuando el viento  ue las propias llamas provocan (en el minuto y 22 segundos, aproximadamente del video) hace que uno de los eucaliptos que están ardiendo, literalmente, vuele delante de la cámara. Personalmente lo que más me impresiono fue lo tranquilos y enteros que permanecen ante unas llamas como esas. Me dicen que de tranquilos nada, que estaban "cagandose por la pata" del miedo que sentían, pero que había que estar y por lo tanto estaban. Me dice el Ingles, a su vez, otro de los habituales, que en eso precisamente consiste el coraje, que valentía no es ausencia de miedo, si no la capacidad de estar espantado y aun así continuar haciendo lo que se debe hacer. Pues no fue lo poco más de 1000 euros al mes que les pagan, si no la convicción de que o daban apagado el fuego o aquello se convertiría en un desastre, lo que les retuvo allí.


Y, lo consiguieron.


Antes de terminada la noche, habían logrado reducir el fuego a niveles controlables y estaba ya en proceso de autoapagarse pues ya no tenia forma de seguir alimentandose.


Entonces rendidos cuatro de esos bomberos, a los que no se quiere que llame bomberos, se encontraban tendidos en el suelo, ya empezando el nuevo día, comiéndose un bocadillo y riendo a lo tonto, de pura felicidad y orgullo por el trabajo hecho y alguien se les acerco y pidió permiso para sacarles unas fotos. Se la dieron con una condición, que no se hicieran publicas, tenían miedo de que las fotos, pudieran terminar sacadas de su contexto y de ese modo dar una mala imagen, la de unos vagos que pasan de todo, comen y ríen en pleno incendio. Cuando en realidad aquellos cuatro hombres eran unos fijos discontinuos, es decir gente a la que solo contratan, por una miseria, los meses de verano y el resto del año sobrevive cada uno como puede, que con eso pan para todo el año no se tiene, y que esa noche tras mirar por donde "entrar al fuego" le entraron y jugandose la vida lo dieron controlado.